Fue hace diez años, en agosto de 2007, cuando nos fuimos de vacaciones felices, opulentos  y sin problemas y volvimos en septiembre con una crisis que aún dura. Una crisis económica y financiera mundial que se agravó  en nuestro país con el estallido de la burbuja inmobiliaria, larvada en los diez años anteriores y que algunos fijan su origen en la liberalización del suelo realizada por el tándem Aznar-Rato.  Pero es preciso añadir que la simple disponibilidad de suelo no es condición suficiente para el nacimiento de la burbuja y que hizo falta añadirle una mayor disponibilidad crediticia y el convencimiento de la posibilidad de un crecimiento Más