Los ingredientes esenciales de los helados, el postre favorito del verano, son el agua, la leche o crema de leche, los azúcares y, dependiendo del tipo, proteínas y vitaminas y minerales. Tomándolos en su justa medida, podemos incorporarlos a la dieta, pero debemos conocer cómo son y cuáles son sus aportes energéticos y calóricos. Vaya por delante que los caseros y sin azúcares añadidos son los mejores. Y que no es buena idea tomarse un helado todos los días…

Estas indicaciones pueden valer para hacerse una idea, si bien cuando nos encontremos ante un helado industrial conviene fijarse siempre en la etiqueta nutricional.

Americano:
El helado de crema americano, ese cremoso tipo Ben & Jerrrys, se elabora también a partir de leche grasa y azúcar, pero es mucho más contundente que el europeo, tipo italiano, tiene mucho menos aire. Es con mucho el que más engorda y con el que hay que tener más cautelas a la hora de comerlo. La grasa pude llegar a constituir entre el 18 y el 20% del peso. Una tarrina de este helado aporta unas 250 calorías.

Bola de cucurucho:
Hablamos aquí del tradicional helado europeo, el tipo italiano al que nos referíamos antes. Con una elaboración a base de los mismos ingredientes, tiene más aire y resulta menos contundente e intenso. Lleva como mínimo un 8% de grasa. Se calcula que una bola de helado puede aportar unas 116 calorías.

Helado de leche:
El aporte calórico variará en función de si están realizados con leche desnatada (2,5%) o con leche entera (0,30). Las calorías aportadas por uno de estos helados pueden ser unas 89, siempre y cuando no estén recubiertos de chocolates, claro. ¡Y sin frutos secos! La cobertura de chocolate, que lleva cacao y manteca, supone elevar el aporte calórico hasta las 211 calorías, más o menos, por unidad. Los helados de leche tienen la ventaja de que aportan también proteínas y otros nutrientes.

Grasas vegetales:
Si los helados están realizados con grasas vegetales en lugar de con grasa láctea sus efectos son un poco diferentes. Por una parte aportan menos calorías (una bola puede situarse en las 78 calorías), pero este tipo de grasas son menos saludables, especialmente para el corazón. La manteca de coco, de palma, de cacao o varias de ellas son las más habituales.

Sorbete:
Es una de las opciones más saludables. Deben llevar al menos un 10% de fruta para que pueda venderse como sorbete de frutas. El resto, casi todo, es agua, hasta un 80%. Un sorbete se calcula que puede aportar unas 65 calorías, aunque dependerá de los azúcares añadidos que lleve. Son menos nutritivos que los de leche, pero también engordan menos.

Polo:
Nos referimos en este caso al típico polo de hielo. No es cierto eso de que ‘son solo agua’. Pueden engordar también, puesto que llevan bastantes azúcares, pero son los más ligeros y refrescantes. Ojo, también los que aportan menos nutrientes. Tienen un 88% de agua aproximadamente, y cada uno puede aportar unas 95 calorías.

Granizado:
Parecidos a los sorbetes, realizados a partir de jugos, frutas y agua, son ligeros y refrescantes. A menudo el problema está en el azúcar que llevan añadido. Si te los preparas en casa resultarán más sanos. En cualquier caso suelen aportan unas 100 calorías por unidad.

Versión mini:
Una opción para disfrutar de nuestro helado favorito sin multiplicar las calorías es elegir las cada vez más frecuente versiones mini. De esta forma nos quitamos el mono de helado sin pasarnos de la raya. La versión mini del Magnum aporta unas 180 calorías, frente a las 270 de un Magnum Infinity Chocolate o las 330 de un Magnum Almendrado.

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