El 1 de marzo de 1536, tras la ordenanza de Génova y por orden del emperador Carlos V; se crea oficialmente el cuerpo de soldados que defenderá la soberanía del Imperio español en todos los rincones de Europa donde un español tuviese su bandera. De esta manera surgen los célebres: “Tercios españoles”, considerados por muchos uno de los mejores ejércitos en la historia. Los tercios estuvieron abiertamente inspirados en las Legiones romanas, consideradas por muchos como la mejor unidad militar de la historia. Por lo que algunos historiadores creen que pudieron ser bautizados así debido a la “Tercia”, la legión romana que operaba en Hispania.

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Los primeros tercios fueron destinados a Italia, y sus unidades estaban conformadas por cerca de 3.000 soldados, fuertemente entrenados, y con una destreza admirable. Ellos fueron quienes derrotaron por completo en 1557 al ejército francés en la Batalla de San Quintín, hecho que se repitió con idéntico resultado en Gravelinas en 1558, lo que condujo a la paz entre ambos Estados con grandes ventajas para España. En todas estas batallas destacó la eficaz actuación de los tercios que contaban con una formación insuperable durante el siglo XVI. Enfrentaron a tropas germánicas, e incluso otomanas, obteniendo en todas victorias increíbles, siendo inferiores numéricamente en casi todas las oportunidades.

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El armazón de este increíble ejército contaba con tres clases de combatientes: piqueros, arcabuceros y mosqueteros. Asimismo los tercios disponían de artillería, y en ocasiones, de caballería. Su época dorada se prolongó durante todo el siglo XVI y parte del siglo XVII, aunque luego, sus enemigos se valieron de las mismas, tácticas, formaciones y estrategias para vencer a los tercios perdiendo en la segunda mitad del siglo XVII, más precisamente en la Batalla de Rocroi contra Francia, el orgullo de ser el mejor e imbatible ejercito de Europa. Para el 1704, esta unidad militar fue desintegrada.

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