Todo empezó cuando, tiempo después de comenzar el cole, Hugo, de cuatro años, cambió su actitud. Lloraba antes de ir a la escuela, no quería jugar por las tardes…«era muy pequeño y no contaba nada pero, viendo que estaba irritable y con una actitud rara, fuimos a hablar con su maestra que, tras observarlo en clase y en el recreo, se dio cuenta de que había un compañero de clase que le molestaba», explica Valle. Más