Alquilar una vivienda como solución habitacional cada vez está más de moda. A pesar de que España siempre ha sido un país dominado por el deseo de la propiedad, los últimos datos apuntan a que el arrendamiento está ganando terreno y supone ya el 22% del parque de viviendas.

La tendencia, lejos de echar el freno, tiene todas las papeletas para acelerar el paso en los próximos años. Tanto, dicen los expertos, que dejará de ser una solución al problema habitacional derivado de la crisis para convertirse en un negocio puro y duro.

Alquilar una vivienda como solución habitacional cada vez está más de moda. A pesar de que España siempre ha sido un país dominado por el deseo de la propiedad, los últimos datos apuntan a que el arrendamiento está ganando terreno y supone ya el 22% del parque de viviendas.

La tendencia, lejos de echar el freno, tiene todas las papeletas para acelerar el paso en los próximos años. Tanto, dicen los expertos, que dejará de ser una solución al problema habitacional derivado de la crisis para convertirse en un negocio puro y duro.

“Hay un hecho muy claro: España ha sabido hacer de la necesidad una virtud. El alquiler ha sido un remedio a la crisis , aunque esa etapa ya ha pasado, creo que vamos a seguir viendo un crecimiento. Estamos en unos niveles más altos que hace unos años, aunque todavía nos encontramos por debajo de nuestros comparables europeos. Por tanto, el techo del mercado sigue estando lejos”, ha explicado Julián Cabanillas, consejero delegado de Servihabitat, durante la presentación de un informe sobre las tendencias del sector inmobiliario elaborado por PwC.

En su opinión, y a pesar de que no está en el ADN de los españoles, “en los próximos años el alquiler se estructurará como un entorno de negocio real más que como solución a un problema coyuntural”. Las últimas encuestas, al menos, dejan entrever que las nuevas generaciones consideran que arrendar una vivienda es una alternativa habitacional más asequible y atractiva que comprarla.

Según un estudio de CBRE, dos tercios de los españoles de entre 22 y 29 años creen que alquilarán una casa cuando se independicen, mientras que apenas un 16% prevé tener una casa en propiedad. En otros países europeos el porcentaje de millennials que piensa vivir de alquiler tras abandonar el hogar familiar es algo inferior (45%), aunque sigue por encima de la opción de compra.

La consultora también asegura en su informe que “un 27% de los millennials españoles no considera probable comprar casa en el futuro, un porcentaje igual al de los británicos, superior en 8 puntos al de los franceses y 6 puntos superior a la media global”.

Los resultados de la encuesta son un tanto curiosos, sobre todo si tenemos en cuenta el fuerte arraigo cultural que tiene en nuestro país el concepto de la propiedad y el tradicional dominio que ha tenido en el mercado residencial: durante las últimas décadas ha acaparado en torno al 80% del parque de viviendas. Sin embargo, las previsiones apuntan que su peso se irá reduciendo hasta instalarse alrededor del 70%.

“Con los cambios sociales que estamos viendo, el auge de las familias monoparentales, la no vinculación geográfica con el puesto de trabajo… Todo esto se está instalando en la sociedad y está calando en las nuevas generaciones. Hay muchas razones para pensar que el mercado del alquiler seguirá creciendo hasta suponer cerca del 30% del mercado. Seguramente ese sea su techo, aunque podría ser más elevado”, ha recalcado Cabanillas.

Su visión coincide con la de Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la patronal de promotores y constructores (APCE), quien prevé que los alquileres se estabilicen en la barrera del 30%, y con la de Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista, quien insiste en que el alquiler ha venido para quedarse. “Las reformas políticas que se han hecho en los últimos años han beneficiado de manera increíble el crecimiento del alquiler, sacándolo del raquitismo en el que se encontraba desde los años 60”, recalca.

Seguridad para el propietario

Ahora bien, los expertos también reconocen que el negocio necesita más inversión y un apoyo decidido por parte de las Administraciones Públicas para alcanzar sus objetivos. “Estoy convencido de que vamos a ver inversores institucionales y empresas especializadas en el mercado del alquiler, pero para que esto ocurra necesitamos mejorar el marco normativo. Muchas veces se olvida, pero el propietario necesita seguridad”, aclarado el consejero delegado de Servihabitat.

Cabanillas ha explicado a idealista/news que lo importante es que el marco legal dé garantías a los propietarios y reduzca la incertidumbre sobre la rentabilidad que pueden obtener con su inversión. “Si no tiene garantías directamente no invertirá o si lo hace, será poniendo el producto en el mercado a un precio mayor”, ha recalcado.

Desde Solvia recuerdan que las normativas autonómicas que han ido surgiendo en los últimos tiempos para ampliar un parque de viviendas de alquiler accesible no son suficientes e incluso temen que sean contraproducentes. En su opinión, este tipo de iniciativas pueden desincentivar la entrada de capital privado en el mercado de alquiler y frenar su desarrollo, añadiendo dificultades en la gestión de las gestoras. Por eso, resulta fundamental contar con un buen diseño de estas iniciativas por parte de las Administraciones.

Así pues, el sector inmobiliario considera necesario que los inversores profesionales se vean respaldados por la normativa ante problemáticas como impagos de la renta o la presencia de okupas. En el caso de los propietarios particulares también son necesarias garantías. Según Cabanillas, “la gestión de un alquiler puede ser un problema y al final se hace necesario contratar un seguro o a una empresa especializada para estar tranquilo, un coste que asume muchas veces el inquilino a través de la renta”.

Al margen de la parte arrendataria, los expertos también piden ciertas coberturas para los inquilinos. Creen que la futura normativa debería concederles más derechos y la posibilidad de firmar contratos por un periodo de tiempo más largo que los tres años actuales.

“Hay un hecho muy claro: España ha sabido hacer de la necesidad una virtud. El alquiler ha sido un remedio a la crisis , aunque esa etapa ya ha pasado, creo que vamos a seguir viendo un crecimiento. Estamos en unos niveles más altos que hace unos años, aunque todavía nos encontramos por debajo de nuestros comparables europeos. Por tanto, el techo del mercado sigue estando lejos”, ha explicado Julián Cabanillas, consejero delegado de Servihabitat, durante la presentación de un informe sobre las tendencias del sector inmobiliario elaborado por PwC.

En su opinión, y a pesar de que no está en el ADN de los españoles, “en los próximos años el alquiler se estructurará como un entorno de negocio real más que como solución a un problema coyuntural”. Las últimas encuestas, al menos, dejan entrever que las nuevas generaciones consideran que arrendar una vivienda es una alternativa habitacional más asequible y atractiva que comprarla.

Según un estudio de CBRE, dos tercios de los españoles de entre 22 y 29 años creen que alquilarán una casa cuando se independicen, mientras que apenas un 16% prevé tener una casa en propiedad. En otros países europeos el porcentaje de millennials que piensa vivir de alquiler tras abandonar el hogar familiar es algo inferior (45%), aunque sigue por encima de la opción de compra.

La consultora también asegura en su informe que “un 27% de los millennials españoles no considera probable comprar casa en el futuro, un porcentaje igual al de los británicos, superior en 8 puntos al de los franceses y 6 puntos superior a la media global”.

Los resultados de la encuesta son un tanto curiosos, sobre todo si tenemos en cuenta el fuerte arraigo cultural que tiene en nuestro país el concepto de la propiedad y el tradicional dominio que ha tenido en el mercado residencial: durante las últimas décadas ha acaparado en torno al 80% del parque de viviendas. Sin embargo, las previsiones apuntan que su peso se irá reduciendo hasta instalarse alrededor del 70%.

“Con los cambios sociales que estamos viendo, el auge de las familias monoparentales, la no vinculación geográfica con el puesto de trabajo… Todo esto se está instalando en la sociedad y está calando en las nuevas generaciones. Hay muchas razones para pensar que el mercado del alquiler seguirá creciendo hasta suponer cerca del 30% del mercado. Seguramente ese sea su techo, aunque podría ser más elevado”, ha recalcado Cabanillas.

Su visión coincide con la de Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la patronal de promotores y constructores (APCE), quien prevé que los alquileres se estabilicen en la barrera del 30%, y con la de Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista, quien insiste en que el alquiler ha venido para quedarse. “Las reformas políticas que se han hecho en los últimos años han beneficiado de manera increíble el crecimiento del alquiler, sacándolo del raquitismo en el que se encontraba desde los años 60”, recalca.

Seguridad para el propietario

Ahora bien, los expertos también reconocen que el negocio necesita más inversión y un apoyo decidido por parte de las Administraciones Públicas para alcanzar sus objetivos. “Estoy convencido de que vamos a ver inversores institucionales y empresas especializadas en el mercado del alquiler, pero para que esto ocurra necesitamos mejorar el marco normativo. Muchas veces se olvida, pero el propietario necesita seguridad”, aclarado el consejero delegado de Servihabitat.

Cabanillas ha explicado a idealista/news que lo importante es que el marco legal dé garantías a los propietarios y reduzca la incertidumbre sobre la rentabilidad que pueden obtener con su inversión. “Si no tiene garantías directamente no invertirá o si lo hace, será poniendo el producto en el mercado a un precio mayor”, ha recalcado.

Desde Solvia recuerdan que las normativas autonómicas que han ido surgiendo en los últimos tiempos para ampliar un parque de viviendas de alquiler accesible no son suficientes e incluso temen que sean contraproducentes. En su opinión, este tipo de iniciativas pueden desincentivar la entrada de capital privado en el mercado de alquiler y frenar su desarrollo, añadiendo dificultades en la gestión de las gestoras. Por eso, resulta fundamental contar con un buen diseño de estas iniciativas por parte de las Administraciones.

Así pues, el sector inmobiliario considera necesario que los inversores profesionales se vean respaldados por la normativa ante problemáticas como impagos de la renta o la presencia de okupas. En el caso de los propietarios particulares también son necesarias garantías. Según Cabanillas, “la gestión de un alquiler puede ser un problema y al final se hace necesario contratar un seguro o a una empresa especializada para estar tranquilo, un coste que asume muchas veces el inquilino a través de la renta”.

Al margen de la parte arrendataria, los expertos también piden ciertas coberturas para los inquilinos. Creen que la futura normativa debería concederles más derechos y la posibilidad de firmar contratos por un periodo de tiempo más largo que los tres años actuales.

 

 

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