Será un tema tabú para quienes así lo estimen, pero lo cierto es que el punto P ha sido y es uno de los puntos débiles de todo hombre. Y, si saben estimularlo, será el punto fuerte de toda mujer que desee ver cómo su chico llega al séptimo cielo. El punto P, para quienes no lo conozcan, también conocido como punto prostatal, es una zona con múltiples terminaciones nerviosas y, por ende, altamente sensible.

De la próstata sale la mayor parte del líquido que se encuentra en la eyaculación. Es por ello por lo que rozarla excita al hombre hasta límites casi insuperables. En ocasiones, solo con estimular el punto P es capaz de llegar al orgasmo, aunque no eyacule. Sí, puede llegar al clímax sin eyacular.

Se puede estimular la zona P de muchas formas: mediante autoestimulación o autoexploración, mediante estimulación externa o mediante estimulación interna. Como hoy vamos a darte varias pautas para ponerlo a tono, veamos en qué consiste cada una:

– Autoestimulación o autoexploración: es lo que viene a ser la masturbación hecha por él mismo.
– Estimulación externa: consiste en estimular la zona prostatal por fuera; o sea, mediante suaves caricias en el área perianal, presionando sobre ella ligeramente, etc.
– Estimulación interna: consiste en introducir un dedo (juguete erótico: estimuladores prostáticos) en el ano hasta alcanzar el punto P.

Cómo conseguir estimular el punto P y hacer que llegue al séptimo cielo.
Es muy importante antes de nada que sepas que esta zona es muy sensible y, por tanto, debes estimularla bien y, en caso de optar por la estimulación interna, usar lubricante. Y ahora, ¡atenta! Que vamos a darte los pasos que has de seguir para llevarlo al éxtasis total.

1. Excítalo. Empieza con suaves caricias por su mandíbula, comienza acariciando su tórax, también su pelvis, juega a rozar con la yema de los dedos sus testículos y sube hasta su pene.
2. Cuando notes que está ya muy excitado, comienza por estimular el punto P de forma externa. Para ello, haz caricias circulares alrededor de su ano, presiona levemente la zona perianal y verás cómo él solo responde a tus estímulos.
3. Será ese el momento perfecto para que te pongas un preservativo para dedo, lo untes de lubricante y, poco a poco, lentamente, comiences a introducir el dedo en su ano. ¡Poco a poco! Y, cuando él te pida más, dáselo como lo quiere.
4. Cuando lo veas con ganas de eyacular sin posibilidad alguna de frenar esa sensación de potencia máxima, ¡aprovecha para hacerle sexo oral a la vez que estimulas internamente su punto P!

Y ahora sí, disfruta viéndolo disfrutar.

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