l Banco de España indica que el ajuste del sector residencial “parece haber culminado en 2014 con una reducción drástica de su tamaño y una corrección de los precios de gran magnitud”. Sin embargo, señala que la recuperación está rodeada de varias incertidumbres: el elevado stock, su distribución geográfica y el impacto demográfico en la demanda potencial de casa.

En su informe anual de 2014, el organismo señala que tras seis años de contracción, el mercado residencial reflejó pequeñas variaciones positivas desde comienzos del segundo trimestre del año pasado. Como ejemplo de estas señales indica el repunte leve tanto de los visados de obra nueva, como de la venta de casas aunque recuerda que partían de niveles muy bajos.

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En cuanto al precio de la vivienda, asegura que tocó suelo en el primer trimestre del año pasado, según datos del INE y tras incrementarse un 0,3% en el promedio anual y tras cerrar el año con una tasa interanual positiva, del 1,8%. Eso sí, después de haber perdido la vivienda un 36% de su valor en términos  nominales o un 44% en términos reales desde máximos.

Por su parte, la actividad residencial ha reducido su peso en el PIB un 68% desde máximos, hasta situarse en el 4% del PIB en 2014. Pero pese a estos datos positivos, el Banco de España alerta de tres incertidumbres que planean sobre el sector:

1.- El elevado stock de vivienda:  asegura que es difícil determinar en qué medida el cambio de tendencia observado en 2014 se irá reflejando en una recuperación sostenida de la actividad, dado el elevado volumen de viviendas sin vender.

2.- La distribución geográfica de las viviendas sin vender: los mayores desajustes entre oferta y demanda se concentran en las zonas costeras, donde se acumularan los mayores excesos durante la expansión.

3.- el impacto de la evolución demográfica: desde el punto de vista más de medio plazo, el organismo ve dudas sobre la incidencia de los desarrollos demográficos sobre la demanda potencial de vivienda.
A más medio plazo, el BdE espera que los factores demográficos tiendan a reducir la demanda de financiación de los hogares. En concreto, la caída de la población en los segmentos más jóvenes se traducirá, previsiblemente, en una reducción del número de solicitantes potenciales de préstamos, especialmente en el segmento de la financiación para la adquisición de vivienda, ya que, como se ha dicho, la demanda de fondos de las familias se concentra en aquellas cuyo cabeza de familia es joven.

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